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QUE ES LA REALIDAD, COMO DISCERNIMOS QUE SEA LA QUE CREEMOS

Es problemático la diferencia de lo que consideramos la realidad o lo que imaginamos que ella es. Sin duda es una cuestión permanente, no sólo de hoy, es siempre actual, la eterna discusión y lo peor que siempre creemos ver nosotros la realidad, y que los demás se equivocan demasiado y lo afirmamos con convicción.

Que diga algún lector que no es así, aunque a veces tengamos dudas de nuestras certezas, nos cuesta creernos que estamos equivocados, y miramos de reojo la realidad que el otro nos trata de mostrar, algo en nosotros no nos permite admitir que tal vez no sea lo que creemos. Esta es la cuestión, el asunto es saber si se resuelve esta dicotomía:

o tiene razón él o el otro y así va la cosa, quedamos enclavados en esa nada.

Recordando a Platón, éafirmaba que es bueno ser bueno, pero mucho mejor aún es ser justos, la bondad es muy difícil de medir, esto nos permitirá meditar mejor nuestras acciones, sopesar sus consecuencias, como en el ajedrez, adivinando los próximos movimientos, de cómo lo que decidimos impactará en la vida de todos y la nuestra.

El psicoanálisis nos permite trabajar sobre estos aspectos y resolver esta supuesta dicotomía, y digo supuesta porque por lo general la realidad compartida es discernible, todos sabemos cuándo nos engañamos, hay que oír a nuestro ser interno que nos habla, y puede evitarnos de llevarnos o al error, o al desencuentro, al malentendido,  o al abismo

Nuestro orgullo juega en contra nuestro generalmente, porque sabemos cuál es la realidad, nos negamos a verla, somos tercos y empecinados, pero aprendiendo con el tiempo a tener una actitud más tranquila, menos ofuscada, más serena, preguntarnos porque queremos eso cuando podría ser otra cosa, si sabemos que nos puede traer consecuencias desagradables, en esta posición la psicología ayuda a bajar un cambio, como se dice vulgarmente, y podremos reconocer aquello que ya sabíamos que sabíamos.

Dicho lo cual consideremos ahora una situación analítica, en la que una persona demanda terapia, atención a la palabra “demanda”, no es cualquiera, si ésta no está, no hay terapia alguna, la demanda es la fuerza que nos lleva al cambio y por fin descifrar el enigma del deseo, que es simplemente donde está el motor que me llevará a mi destino, por qué el deseo nos da nada, una reconocido, nada   menos que eso, un motor.

Pensemos en los grandes genios, o en los grandes deportistas, en los grandes artistas, etc., están llenos de ejemplos de este tipo.

La pregunta que podría caber es: ¿cómo conozco mi verdadero deseo? ¿el ya está en mí?  ¿qué problemas tendré que vencer? ¿demora mucho tiempo?

Esto último es la pregunta que se le hace al psicoanálisis, todo el tiempo.

El tiempo es nuestro, es decir el que decidamos dedicarle a esta búsqueda, se trabajará sobre los bloques que impidan su aparición, que tal vez algo antiguo, de la infancia, algo traumático que dejo marcas que inhiben la realización de nuestras realizaciones, conceptos rígidos que os impiden ser audaces para proyectar, nos inspiran miedos que arrastramos por años y que siempre nos convencemos a nosotros mismos que no somos capaces, que eso es muy arriesgado, que no vale la pena, que no es bueno intentarlo, etc., etc.

Y entonces nos quedamos en la parada, decimos tomo el otro, y pasan, siempre decimos: tomo el otro.

No tomamos ninguno, que este está lleno, que mejor en el otro voy sentado, y así se van pasando las oportunidades en que una parte nuestra supo en cada momento que era la hora, sin embargo la supusimos la errada.

¿Como hacemos para saber que una oportunidad es la nuestra?

Tal vez lo deberíamos hacer es dejar fluir nuestro sentir sobre determinado asunto, sabiendo que siempre conlleva algún riesgo, esto es ineludible, nadie nos asegura que saliendo de casa a la mañana regresaremos como nos fuimos, “no hay futuro pasible antes de tiempo, sólo sabremos a la hora que ese futuro sea ya hoy”.

No tener seguridad al respecto de un tema, conmueve nuestras inseguridades adquiridas pretéritamente, pensamos algo y ocurre algo en forma de pensamiento que no teníamos previsto, lo adjudicamos a la decisión que estamos por tomar, juntamos el hoy con ese ayer que se nos apareció de golpe, suficiente para sabotearnos la realización de nuestro deseo, en ese momento, en vez de darnos cuenta de que esa asociación con el pasado es errónea, no corresponde al nuestro hoy, la sumamos, creyendo que si es el hoy lo que no debe hacerse.

Todo esto se deconstruye en la sesión analítica, y entonces van apareciendo aquellas situaciones  en forma de recuerdo o sueños, que empiezan a dar la explicaciones que nos permite poder “disociar” esos pensamientos de nuestro hoy

La decisión o su mecanismo define al ser humano?

Es difícil escribir, con la mente en blanco como la mía hoy.
Algunas noches tengo ideas, pero en este momento no se me ocurre nada, sin embargo, lo que a veces pienso lo veo interesante.
Se me ocurren ideas sobre el devenir de la vida, la mía y de la gente, que creo que le sucede a menudo a todos por igual.
Las incertidumbres que nos aparecen casi todos los días, voy o no a tal lugar, quiero o no tal cosa, hablo o no con alguien, compro esa cosa o no, tiro este aparato que nunca use o use poco, limpio mi desván, comienzo a descartar un montón de objetos que son en realidad literalmente inútiles por lo menos para mi vida, podrían serle útiles a alguien, las dudas respecto de estas decisiones, son a veces “dolorosas”, sin exagerar, digo esto porque nos cuesta desprendernos, pero de que ¿será de la “cosas”?.
En el fondo creo que no, me parece que están incorporadas a mi “cuerpo”, pueden ser verdaderos “partos”.
¿qué será que no quiero o no puedo parir?
Pensando bien, son acciones obradas muchas veces por la compulsión, por el repentismo, cuando estamos comprando, de hecho los supermercados ofrecen dos órdenes de estantes: el lado A, que es el primero que se nos aparece, un sin número de cosas, cositas, golosinas, nada de lo que venimos a buscar, después de una sesuda lista de compras que llevamos en riestre con la idea de cumplir nuestro plan, pero, siempre hay un “pero” en nuestra vida que tuerce nuestros destinos: está que hace tiempo queríamos comprar, o aquello otro que hace tiempo buscábamos, y curioseamos en un montón de objetos de los cuales ninguno estaba en la lista.
Estas acciones a las que nos sometemos por la vía del marketing, de eso que no estaba en nuestra intención y de pronto ahora se incorporó y pasó ser primero sobre nuestros propósitos, y ahí vamos, a llenar el carrito con nuestras ilusiones fabricadas, que no teníamos antes de entrar a ese maléfico lugar llamado supermercado.
Pero no sólo en el súper hacemos esto, la compulsión a comprar aparece siempre que algo se oferta, y seguimos llenando el carro de nuestra vida.
Hoy es el día del “parto”, hemos decidido que nos sobran demasiadas pertenencias, cada una nos recuerda aquel momento en que nos conocimos y la incluimos en esta vida nuestra, en ese momento me pueden surgir muchas expresiones:
-Que tontería es esta cosa, para que la compre?
-nunca la use, y aquí esta, para qué?
-que inutilidad es esto, en que pensaba cuando la compre?
-tal vez me sirva alguna vez, puede la conserve, algo haré
etc. etc. etc.
Cuando vivimos, me refiero a nuestras relaciones, amigos, parientes, etc.
Surgen las mismas dudas, lo quiero o no lo quiero, me gusta estar con él/ella, o no. Estoy por comodidad, acostumbrado y me da miedo cambiar, me asusta el futuro.
La sustancia de la duda está en el mismo ser humano, en su constitución, sin esto no habría humano, que siempre tiene que elegir, y al elegir se gana a veces y siempre se pierde algo, y no aceptamos la perdida al elegir y quedamos estancados.
También me da miedo plantear la duda con el otro porque tenemos miedo de perder el control, porque hasta ahora él/ella es mío/mía, si pregunto lo/a dejo en la duda y lo puedo perder.
Todo es sólo por hoy, tal vez no sea mucho, pero es un atisbo de consciencia, que nunca viene mal.
Esto es la base de las inquietudes de nuestra vida, la base los conflictos, y lo enfermo consiste en no poder salir de este laberinto, por desconocer su naturaleza, es que no hay uno sin laberinto.
Entonces vivimos haciendo duelo de lo perdido, no nos resignamos a que la vida es esto mismo. Somos pura elección, nuestro mayor bien o también mal es el libre arbitrio, padre de la libertad, hacemos uso de él, pero también lo lamentamos.

P.H.Franco

¿Adonde va pues la dirección de la cura? Escritos II – J.Lacan

Estuve pensando estos días y me di con unas notas de J. Lacan sobre la dirección de la cura, me pareció interesante compartirlo, muy orientador para nuestra práctica.
ESCRITOS II – J, LACAN
¿Adonde va pues la dirección de la cura?Tal vez
baste con interrogar a sus medios para definirla en su rectitud.

OBSERVEMOS:

1 – Que la palabra tiene en ella todos los poderes, los poderes especiales de la cura;
2 – Que estamos bien lejos por la regla fundamental, de dirigir al sujeto hacia la palabra plena, ni hacia el discurso coherente, pero que lo dejamos libre de intentarlo;
3 – Que esa libertad es lo que más le cuesta tolerar;
4 – Que la demanda que es lo que se pone propiamente entre paréntesis en el análisis, puesto que esta excluido que el analista satisfaga ninguna de ellas;
5 – Que puesto que no se pone ningún obstáculo a la confesión del deseo, es hacia eso hacia donde el sujeto es dirigido e incluso canalizado;
6 – Que la resistencia a esa confesión, en último análisis, no puede constituir aquí en nada sino en la incompatibilidad del deseo con la palabra.