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La decisión o su mecanismo define al ser humano?

Es difícil escribir, con la mente en blanco como la mía hoy.
Algunas noches tengo ideas, pero en este momento no se me ocurre nada, sin embargo, lo que a veces pienso lo veo interesante.
Se me ocurren ideas sobre el devenir de la vida, la mía y de la gente, que creo que le sucede a menudo a todos por igual.
Las incertidumbres que nos aparecen casi todos los días, voy o no a tal lugar, quiero o no tal cosa, hablo o no con alguien, compro esa cosa o no, tiro este aparato que nunca use o use poco, limpio mi desván, comienzo a descartar un montón de objetos que son en realidad literalmente inútiles por lo menos para mi vida, podrían serle útiles a alguien, las dudas respecto de estas decisiones, son a veces “dolorosas”, sin exagerar, digo esto porque nos cuesta desprendernos, pero de que ¿será de la “cosas”?.
En el fondo creo que no, me parece que están incorporadas a mi “cuerpo”, pueden ser verdaderos “partos”.
¿qué será que no quiero o no puedo parir?
Pensando bien, son acciones obradas muchas veces por la compulsión, por el repentismo, cuando estamos comprando, de hecho los supermercados ofrecen dos órdenes de estantes: el lado A, que es el primero que se nos aparece, un sin número de cosas, cositas, golosinas, nada de lo que venimos a buscar, después de una sesuda lista de compras que llevamos en riestre con la idea de cumplir nuestro plan, pero, siempre hay un “pero” en nuestra vida que tuerce nuestros destinos: está que hace tiempo queríamos comprar, o aquello otro que hace tiempo buscábamos, y curioseamos en un montón de objetos de los cuales ninguno estaba en la lista.
Estas acciones a las que nos sometemos por la vía del marketing, de eso que no estaba en nuestra intención y de pronto ahora se incorporó y pasó ser primero sobre nuestros propósitos, y ahí vamos, a llenar el carrito con nuestras ilusiones fabricadas, que no teníamos antes de entrar a ese maléfico lugar llamado supermercado.
Pero no sólo en el súper hacemos esto, la compulsión a comprar aparece siempre que algo se oferta, y seguimos llenando el carro de nuestra vida.
Hoy es el día del “parto”, hemos decidido que nos sobran demasiadas pertenencias, cada una nos recuerda aquel momento en que nos conocimos y la incluimos en esta vida nuestra, en ese momento me pueden surgir muchas expresiones:
-Que tontería es esta cosa, para que la compre?
-nunca la use, y aquí esta, para qué?
-que inutilidad es esto, en que pensaba cuando la compre?
-tal vez me sirva alguna vez, puede la conserve, algo haré
etc. etc. etc.
Cuando vivimos, me refiero a nuestras relaciones, amigos, parientes, etc.
Surgen las mismas dudas, lo quiero o no lo quiero, me gusta estar con él/ella, o no. Estoy por comodidad, acostumbrado y me da miedo cambiar, me asusta el futuro.
La sustancia de la duda está en el mismo ser humano, en su constitución, sin esto no habría humano, que siempre tiene que elegir, y al elegir se gana a veces y siempre se pierde algo, y no aceptamos la perdida al elegir y quedamos estancados.
También me da miedo plantear la duda con el otro porque tenemos miedo de perder el control, porque hasta ahora él/ella es mío/mía, si pregunto lo/a dejo en la duda y lo puedo perder.
Todo es sólo por hoy, tal vez no sea mucho, pero es un atisbo de consciencia, que nunca viene mal.
Esto es la base de las inquietudes de nuestra vida, la base los conflictos, y lo enfermo consiste en no poder salir de este laberinto, por desconocer su naturaleza, es que no hay uno sin laberinto.
Entonces vivimos haciendo duelo de lo perdido, no nos resignamos a que la vida es esto mismo. Somos pura elección, nuestro mayor bien o también mal es el libre arbitrio, padre de la libertad, hacemos uso de él, pero también lo lamentamos.

P.H.Franco

Cuando me amé de verdad – de Charles Chaplin

Uno de los grandes genios del cine, un mito fundamental de la cultura del siglo XX, en cuya filmografía abundan las obras maestras, auténticas joyas llenas de imaginación y brillantez, que le han hecho ocupar uno de los lugares privilegiados de la historia del cine.
Pero además de esa lúcida genialidad, Chaplin nos regaló profundas reflexiones y lecciones de vida como esta a continuación:

Cuando me amé de verdad

“Cuando me amé de verdad
comprendí que en cualquier circunstancia,
yo estaba en el lugar correcto, en la hora correcta,
y en el momento exacto, y entonces, pude relajarme.
Hoy sé que eso tiene un nombre… Autoestima

Cuando me amé de verdad,
pude percibir que mi angustia,
y mi sufrimiento emocional, no es sino una señal
de que voy contra mis propias verdades.
Hoy sé que eso es… Autenticidad

Cuando me amé de verdad,
dejé de desear que mi vida fuera diferente,
y comencé a aceptar todo lo que acontece,
y que contribuye a mi crecimiento.
Hoy eso se llama… Madurez

Cuando me amé de verdad,
comencé a percibir que es ofensivo tratar de forzar alguna situación, o persona,
sólo para realizar aquello que deseo, aun sabiendo que no es el momento,
o la persona no está preparada, inclusive yo mismo.
Hoy sé que el nombre de eso es… Respeto

Cuando me amé de verdad,
comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable:
personas, situaciones y cualquier cosa
que me empujara hacia abajo.
De inicio mi razón llamó a esa actitud egoísmo.
Hoy se llama… Amor Propio

Cuando me amé de verdad,
dejé de temer al tiempo libre
y desistí de hacer grandes planes,
abandoné los mega-proyectos de futuro.
Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta,
cuando quiero, y a mi propio ritmo.
Hoy sé que eso es… Simplicidad y Sencillez

Cuando me amé de verdad,
desistí de querer tener siempre la razón,
y así erré menos veces.
Hoy descubrí que eso es… Humildad

Cuando me amé de verdad,
desistí de quedarme reviviendo el pasado,
y preocupándome por el futuro.
Ahora, me mantengo en el presente,
que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez.
Y eso se llama… Plenitud

Cuando me amé de verdad,
percibí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme.
Pero cuando la coloco al servicio de mi corazón,
ella tiene una gran y valioso aliado.
Todo eso es… Saber Vivir

No debemos tener miedo de cuestionarnos,
de hecho hasta los planetas chocan,
y del caos suelen nacer la mayoría de las estrellas.”

Charles Chaplin