¿Que es ser feliz?

Es una pregunta que pocas personas se hacen, e incluso se confunde felicidad con logro de un anhelo material, que es por ser material, es absolutamente efimero, que, aunque contundente, se evapora el efecto que nos produce rapidamente.

Solo pensar en las “cosas” que hemos adquirido en los ultimos tiempos, ¿que queda de ellas?, son útiles que están adocenados en nuestros muebles u otros depósitos de cosas.

Sin embargo, una vez realizadas esas operaciones de compra, enseguida, no pasa mucho tiempo, ya tiene asignado un lugar en nuestros registros, y que a medida que se van acumulando las miramos de reojo, inspeccionamos y nos parece apabullante, y lo que es peor, muchas veces no nos acordamos que las tení­amos, rememoramos aquel entusiasmo por tenerlas, un poco con nostalgia recordamos tanta energi­a gastada en esas “inquietudes”, ¿que quedo de todo eso, nos hizo feliz de alguna forma?

Seri­a interesante pensar que es ser feliz, es difícil definirlo dado que es para cada cual, pero pensándolo bien ¿que es ser feliz?, ¿que elementos le son constitutivos a ese estado?, son ¿abstractos, son materiales, son hechos, son amores, son recuerdos, son logros, son personas, tí­tulos, viajes, etc.?

En realidad, no es nada de eso, porque en la felicidad encontramos sólo un estado, un estar de una determinada manera que nos produce una sensación única, hay algunos que llaman a esto Epifanías, es algo que no por nuevo, lo que me produce la epifaní­a, hoy es diferente, exultante, único, J.Joyce tenía un cuadernito que siempre llevaba consigo y en el cual anotaba las sensaciones nuevas que le producí­a algo, sea cosa, persona, situación o evento. A estas epifanías las llevaba luego a sus libros o escritos, a tal punto que, aunque él no vivió mucho en su ciudad, se dice de sus libros, que, aunque Dublín desapareciera del mapa, se la podría reconstruir con sus descripciones. Si bien la vida de este escritor fue muy tortuosa, estuvo sin embargo llena de momentos de felicidad, desde el punto de vista semántico, su modo de escribir  dieron vuelta la lengua inglesa.

Ese momento capturado al tiempo común, secuestrado a la rutina, haciendo de él algo que nos hace vibrar de forma diferente, queda en nuestra memoria indeleble, y como en el caso de Joyce nos permite construir, dado que ser feliz es tener capacidad de aumentar los ladrillos con lo que vamos a construir algo, ese algo es nuestra vida, nada menos.

Claro que en general eso que llamamos nuestra vida, suele ser una JUNGLA, llena de árboles y lianas que nos impide el paso para atravesarla, compuesta por todos los avatares que se fueron creando en el vivir.

ase contexto familiar y social con todo lo que ello implica y van quedando como basura que creciendo en el tiempo complican el andar y se forma una verdadera selva, aquella que nos impedía andar.

Como enfrentar estas vicisitudes que son por definición muy complejas, además de antiguas con fuertes anclas en los hábitos y rutinas, y digo, ya acostumbrados a ellas, hasta un cierto apego el cual nos impide verlas como problemas. Es como tener un grano, ser consiente de él, lo acariciamos, pero nada hacemos para resolver algo, nuestros dedos lo reconocen, e incluso lo buscan, juegan con él, y seguirá ahí­.

El psicoanálisis permite recorrer esa selva intrincada, paso a paso y dejar limpio el camino, con lo cual además se consigue un aprendizaje ú nico, aprendemos a leernos a nosotros mismos de forma que luego de un tiempo seremos otra persona, más advertida y difícil de ser engañada por la vida y por nosotros mismos.

Este engaño es muy recurrente, diría que diario, sobre todo con el tema de las familias extendidas, con varios padres y madres, donde reina la confusión, donde es difícil saber que es cada cosa, que nos involucra de toda esa maraña de personas, de hijos, padres, hermanos tíos y abuelos.                                                               

El trabajo del análisis disuelve poco a poco esos conflictos que se fueron creando, pero claro, exige querer saber, querer preguntarse y vencer el miedo a ello, porque preguntarse siempre da miedo, y cuando entramos en él nos damos cuenta que no sólo no era terrible, sino que aliviador conocerlo.

Publio H. Franco

Musica y psicoanalisis

Armonía, psicoanálisis y música

Los músicos de la orquesta con sus movimientos dirigidos por el director de orquesta, son como las gotas que componen una enorme ola en el mar, y con sus rostros felices, los músicos, aumentan las burbujas hasta al infinito embelleciendo la ola.

Sus caras emocionadas en tanto tocan, llenan la sala de otros sonidos invisibles.

El orden en el que se desenvuelven el grupo de instrumentos, como se pasan la mirada de unos a otros como dando la señal de continuar, de pronto una flauta solista invade la ola produciendo un salto muy bello, en ese océano de dulzuras sin idioma o con todos los idiomas a la vez.

Pienso que en psicoanálisis debe suceder algo parecido, encontrar esa unión asimétrica pero perfecta, los pensamientos se reúnen a resolver esa sinfonía que es el psiquismo humano, las preguntas como melodías vienen a sucederse en el escenario que se las convoca, para encontrar su respuesta o no.

También el conflicto tiene su música, digo yo, atonal tal vez, pero hace al juego, que se entremezcla con los sonidos armónicos, sin desentonar, dado que son atonales, y en el circuito que genera la interpretación se van a reacomodar y volver a la armonía general.

El sujeto en la sesión se ve enfrentado a una convocatoria nueva, frente a un otro, un interlocutor que puede ser un camino.

Hace tiempo que él que consulta tiene preguntas, sensaciones que le conmueven el pecho, a veces que ni siquiera se conforman en preguntas, sólo en llanto. Él las llama angustia, depresión, tristeza, soledad, miedo,  a veces pánico, su mente se llena, pero no sabe bien de que, sabe que está ocupada, y quiere desocuparla para poder vivir libre, con su mente ágil, sin que se presente como un rio lleno de trancos flotando en su superficie.

Nuestra tarea, si es que se la puede llamar así, consiste en decodificar ese idioma desconocido que se nos aparece como extraño, pero claro, es un idioma hecho de un sinfín de pensamientos que tienen un código a desentrañar propio, ninguno igual a otro, se produce por su misma elaboración consciente o inconsciente, producida a través de los años, con intrincados matices, es como un dialecto propio de ese ser.

El psicoanálisis propone que no es sin otro, justamente porque el yo y sus mecanismos de defensa que lo imposibilitan al sujeto, ver o creer lo que se le presenta.

¿Que quiere decir, que cuando pienso en mis conflictos me miento?

No necesariamente, pero sucede que los conflictos son generalmente un dilema, es decir un enigma, que requiere una respuesta, y muchas veces, diría casi todas las veces, esa respuesta no nos satisface, implica un esfuerzo que no estoy dispuesto a realizar, claro que no es tan fácil porque podrían decirme “yo soy un esforzado”, pero el problema reside en la lectura del conflicto que normalmente es errónea, no es un problema de voluntad,  es engaño, de ahí la necesidad de otro autorizado, que una vez que consiga leer “nuestro código” particular, y con la palabra nos abra el camino de la cura.

Lic. Publio Horacio Franco, psicólogo y psicoanalista

Cuando me amé de verdad – de Charles Chaplin

Uno de los grandes genios del cine, un mito fundamental de la cultura del siglo XX, en cuya filmografía abundan las obras maestras, auténticas joyas llenas de imaginación y brillantez, que le han hecho ocupar uno de los lugares privilegiados de la historia del cine.
Pero además de esa lúcida genialidad, Chaplin nos regaló profundas reflexiones y lecciones de vida como esta a continuación:

Cuando me amé de verdad

“Cuando me amé de verdad
comprendí que en cualquier circunstancia,
yo estaba en el lugar correcto, en la hora correcta,
y en el momento exacto, y entonces, pude relajarme.
Hoy sé que eso tiene un nombre… Autoestima

Cuando me amé de verdad,
pude percibir que mi angustia,
y mi sufrimiento emocional, no es sino una señal
de que voy contra mis propias verdades.
Hoy sé que eso es… Autenticidad

Cuando me amé de verdad,
dejé de desear que mi vida fuera diferente,
y comencé a aceptar todo lo que acontece,
y que contribuye a mi crecimiento.
Hoy eso se llama… Madurez

Cuando me amé de verdad,
comencé a percibir que es ofensivo tratar de forzar alguna situación, o persona,
sólo para realizar aquello que deseo, aun sabiendo que no es el momento,
o la persona no está preparada, inclusive yo mismo.
Hoy sé que el nombre de eso es… Respeto

Cuando me amé de verdad,
comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable:
personas, situaciones y cualquier cosa
que me empujara hacia abajo.
De inicio mi razón llamó a esa actitud egoísmo.
Hoy se llama… Amor Propio

Cuando me amé de verdad,
dejé de temer al tiempo libre
y desistí de hacer grandes planes,
abandoné los mega-proyectos de futuro.
Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta,
cuando quiero, y a mi propio ritmo.
Hoy sé que eso es… Simplicidad y Sencillez

Cuando me amé de verdad,
desistí de querer tener siempre la razón,
y así erré menos veces.
Hoy descubrí que eso es… Humildad

Cuando me amé de verdad,
desistí de quedarme reviviendo el pasado,
y preocupándome por el futuro.
Ahora, me mantengo en el presente,
que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez.
Y eso se llama… Plenitud

Cuando me amé de verdad,
percibí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme.
Pero cuando la coloco al servicio de mi corazón,
ella tiene una gran y valioso aliado.
Todo eso es… Saber Vivir

No debemos tener miedo de cuestionarnos,
de hecho hasta los planetas chocan,
y del caos suelen nacer la mayoría de las estrellas.”

Charles Chaplin

 

Reflexiones sobre psicoterapia psicoanalitica

Me hago algunas preguntas que me parece que son interesantes de analizar:

¿todos los análisis funcionan”?
¿por qué algunos se “sienten” muy largos, algunos “años”, y sin embargo parecen como estancados?
¿Mi analista me escucha y me oye?
¿cuál es el limite de un análisis?

Hemos escuchado un sinnúmero de  veces lo siguiente: “yo fui dos años a análisis y sigo igual”; otro: “me parece que no me entienden o escuchan” ; “estuve varios años y siento que no tuve resultados”, etc……

Desde ya que esto merece una reflexión, debe ser pensado desde la pregunta:

Lo obvio desde el analista: el paciente no colabora, se resiste, no se deja ayudar, esta prendido en el goce de su síntoma, etc.

Desde el paciente hay mil explicaciones diferentes, pero cual es el camino para entender esta cuestión, por que no hay duda que ambos tanto el paciente como el analista hace lo que creen adecuado, útil al momento terapéutico.

¿No será que la teoría del profesional no es suficientemente abarcativo para poder ver más allá, o que el límite de su teoría sea el problema?

Desde ya parto de la total honestidad del profesional, que aún así produce estos efectos, ¿entonces por que?

Daré unos ejemplos que nos pueden orientar hacia donde quiero llegar.

“Un ejecutivo llega el lunes a su oficina, y el compañero le pregunta: ¿cómo estas?, y el dice : más o menos, anteayer se murió mi padre, el compañero da un respingo en su silla y le pregunta: que haces aquí hoy, y la respuesta que recibe de los otros compañeros es de sentido común: Claro, se entiende, haces una esfuerzo para pasar el mal trago, y el personaje en cuestión afirma: me distraigo, así las cosas se pasan más rápido.”
Puedo leer: “no quiero verlo”

Pensemos un poco: el sentido común afirmaría que de eso modo el mal trago pasa más rápido, también el analista puede verlo así, pero cabe una pregunta si no me convence ese sentido común: “¿en tu familia siempre hacen así?, y el responde: a no, cuando murió mi padre mi mama estuvo de duelo un año, vestida de negro, y cuando murió mi abuelo otro tanto.
¿y entonces? ¿Que sucedió ahora cuando muere su padre?
El sentido común quiere hacernos creer que sabemos como son las cosas del paciente, y eso es el gran error que puede conducirnos al fracaso del tratamiento.

El tema es no afirmar el sentido común de manera de conocer las verdaderas motivaciones que lo llevan a aparentemente negarse a hacer el duelo por su madre, y esto puede configurar un sinnúmero de hipótesis, desde una gran angustia que lo desborda, una “venganza” hacia la madre, una negación total de dicha muerte, como hacer de cuenta que no ocurrió nada, ocultar una posible alegría por lo ocurrido, etc.
Todo pasa desapercibido desde el sentido común, porque este tiene enormes limitaciones para abarcar complejidades de este tipo, por lo tanto tenemos un análisis que no crece, que no progresa, se eterniza en sesiones que no dejan nada.

Escuchar en análisis aquello que no es sólo palabra, gestos, olvidos, sueños, conductas silenciosas.

Para eso se necesita una teoría que permita ver más allá. Mi análisis es largo, hace años, pero la cantidad no influye en el resultado, si importa el como, como se trabaja.

En realidad el tratamiento debe ser considerado como actualización permanente, salvando cada vez los síntomas neuróticos, evitando la repetición, es decir siempre aparece algo nuevo y es lo que produce el crecimiento.

Los logros van apareciendo fruto de ese conducir, sin prisa pero sin pausa, eludiendo las trampas que nos propone la resistencia, las defensas del yo, que sólo dificultan pero que cuestan mucho desentrañar.

La pregunta por el limite del análisis es muy buena, porque quien da de alta:

¿El paciente o el analista?

Ambos saben cuando termina, e incluso cuando ocurre la transferencia de análisis se troca en transferencia de trabajo, cambia la relación entrambos.

¿Que es un análisis?

Hay algo de lo que no queremos saber nada, simplemente andamos sin poder ubicarnos en un lugar, en un espacio ¿Que somos?
Cuando hablamos de psiquismo la cosa se complica aún más, porque: ¿ como nos ubicamos, que tipo de ser, queremos ser o somos?

El sujeto psíquico aparece entre dos instancias enunciativas: el yo y el otro, en ese puente entrambos, es decir que el sujeto es puro vacío, es que somos como sujetos cuando aparece a través del inconsciente, trabajando con la asociación libre, entonces: ¿qué es el inconsciente? Es una instancia, como estructura de lenguaje, es decir lo podemos leer, o mejor interpretar, sólo cuando aparece, en un chispazo con un otro, el sujeto está entre los dos, no hay dos, solo hay uno, el del paciente.

Es interesante recordar que en francés como en ingles y en castellano, sujeto es también “tema”, es el tema en análisis, no así en Alemán. El tema es la persona que viene a nuestro consultorio, a preguntarse, desde ya, valiente, dado que nuestro interior es lo que tenemos que conquistar, es ahí donde esta ese saber que tenemos no sabido, y al cual haremos aflorar.

En análisis es lo que ocurre: uno escucha, otro habla, y así entrelazados el sujeto del analizante emerge para ser interpretado, el análisis le abre la puerta y esto no surge apenas del relato coherente, de la comedia ahí explayada, del cuento que aparece, sino de las rarezas de su discurso. Podemos estar hablando con el psicoanalista y solo interesara aquel gesto, palabra, frase, o lo que fuera que hace un bulto en el dicho, que puede ser un lapsus, un error, un sueño, un acto sintomático, que altera el discurrir de las palabras del paciente.

Quiere decir que no hay programa ni del analista ni del analizante, es ese rio que se descubre, en el cual pescamos algo imprevisto, no esperado.
Y es a partir de ahí que trabajamos, por eso no hay plan, o mejor el plan lo determina el inconsciente en un modo de deriva, se arman las cadenas de asociaciones y nudos como una radiografía del sujeto, antes desconocido.
Entonces esto puede darle la razón a los que se quejan de que el análisis es eterno, no es así, pero no es una terapia exprés, es imposible, como no fue exprés la constitución de ese sujeto.
En análisis lo que es rápido, es parche, aumenta nuestro cementerio interior. La persona que concurre a un análisis, demanda mediante, (aspecto fundamental sin la cual no hay análisis posible) él tiene un saber no sabido que podrá alcanzar con un trabajo, en un tiempo que no es ni corto ni largo, será el que él se de, y también depende del empuje a conocer ese saber no sabido, alcanzando lugares de su psique que jamás pensó.
Es posible que la persona abandone esta búsqueda, lo cual no es bueno ni malo, simplemente es como leyendo un libro lo abandona en la primeras páginas, o lo sigue ferviente hasta al final del libro, este recorrido no está escrito, ni es previsible, pero de las dos maneras posibles dejan marcas, es una experiencia que deja rastros formativos, donde siempre aparecen verdades para ese sujeto que no estaban en su inventario. Amplia su capacidad de análisis de todas las situaciones en el futuro, todo se ve con más claridad, es interesante probar y verificar.

Podemos analizar la posibilidad según Lacan que no hay deseo de saber, por el contrario, hay horror del saber, pensándolo bien, en esto se basan las resistencias al análisis que aparecen en todo tratamiento, que son además las herramientas con la que contamos en nuestro trabajo, son por lo tanto muy útiles, casi necesarias en su curso, parecido a lo que hace el Tero, canta en el lugar que no puso los huevos, lo que produce una señal muy importante, claro que este “canto” en el paciente sería el síntoma, el lapsus, el acto sintomático, etc.
Un ejemplo claro es la reacción de los niños a su pregunta por el sexo u otros temas complejos, si se le pretende explicar salen disparados, lo que implica como importante es la entrada en la pregunta, no quieren respuesta.
Porque sus preguntas siempre rodean temas donde la implicancia los angustia, debido a está surge la pregunta y también el no querer saber nada de eso.

¿Adonde va pues la dirección de la cura? Escritos II – J.Lacan

Estuve pensando estos días y me di con unas notas de J. Lacan sobre la dirección de la cura, me pareció interesante compartirlo, muy orientador para nuestra práctica.
ESCRITOS II – J, LACAN
¿Adonde va pues la dirección de la cura?Tal vez
baste con interrogar a sus medios para definirla en su rectitud.

OBSERVEMOS:

1 – Que la palabra tiene en ella todos los poderes, los poderes especiales de la cura;
2 – Que estamos bien lejos por la regla fundamental, de dirigir al sujeto hacia la palabra plena, ni hacia el discurso coherente, pero que lo dejamos libre de intentarlo;
3 – Que esa libertad es lo que más le cuesta tolerar;
4 – Que la demanda que es lo que se pone propiamente entre paréntesis en el análisis, puesto que esta excluido que el analista satisfaga ninguna de ellas;
5 – Que puesto que no se pone ningún obstáculo a la confesión del deseo, es hacia eso hacia donde el sujeto es dirigido e incluso canalizado;
6 – Que la resistencia a esa confesión, en último análisis, no puede constituir aquí en nada sino en la incompatibilidad del deseo con la palabra.

Las Palabras. Pablo Neruda

Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan… Me prosterno ante ellas… Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito… Amo tanto las palabras… Las inesperadas… Las que glotonamente se esperan, se escuchan, hasta que de pronto caen… Vocablos amados… Brillan como piedras de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío… Persigo algunas palabras… Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema… Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes, ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas… Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las liberto… Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola… Todo está en la palabra… Una idea entera se cambia porque una palabra se transladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció… Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces… Son antiquísimas y recientísimas… Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada… Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos… Estos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo… Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas… Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra… Pero a los bárbaros se les caían de las botas, de las barbas, de los yelmos, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandencietes……el idioma. Salimos perdiendo…salimos ganando….Se llevaron el oro y nos dejaron el oro….Se lo llevaron todo y nos dejaron todo…Nos dejaron las palabras.ecientes… el idioma. Salimos perdiendo…